Mientras en Neuquén Vaca Muerta multiplica la producción de petróleo y se prepara para dar un nuevo salto en los próximos años, a más de mil kilómetros de distancia existe una actividad que también forma parte de esa enorme cadena productiva.
La arena que se extrae del río Paraná, frente a la costa de Diamante, tiene un papel dentro de la cadena que abastece a la industria petrolera.
Todos los días, decenas de camiones salen cargados con arena desde la zona costera de Diamante, iniciando recorridos de cientos y, en algunos casos, más de mil kilómetros hacia distintos puntos del país.
El movimiento puede pasar inadvertido para muchos vecinos. Sin embargo, detrás de esos camiones hay una actividad que conecta directamente a nuestra ciudad con uno de los principales polos energéticos de la Argentina.
La historia comienza en el río Paraná, continúa por las rutas argentinas y termina, en parte, en los yacimientos de Vaca Muerta, donde esa arena es utilizada durante el proceso de fractura hidráulica de los pozos.
La relación de Diamante con la arena no es nueva.
La ciudad tiene una ubicación estratégica sobre el río Paraná y desde su costa se desarrolla una actividad vinculada a la extracción y movimiento de este recurso.
La arena se obtiene directamente del río Paraná en la costa de Diamante, y una vez extraída comienza todo un circuito logístico que involucra acopio, carga y transporte.
Diariamente puede observarse el movimiento de camiones que ingresan a la zona costera y posteriormente parten cargados, llevando la producción hacia distintos destinos.
Son vehículos que forman parte de una cadena que, aunque muchas veces se observa solamente como movimiento de camiones en las rutas, tiene detrás una actividad económica de gran escala.
Y uno de esos destinos está relacionado con la explotación de hidrocarburos.
La respuesta está debajo de la tierra.
La explotación de petróleo y gas no convencional requiere un procedimiento conocido como fractura hidráulica.
En términos sencillos, se perfora la formación rocosa hasta alcanzar las capas donde se encuentran los hidrocarburos. Luego se inyectan grandes cantidades de agua, arena y otros componentes a presión para generar pequeñas fracturas en la roca.
La arena cumple una función fundamental: ayuda a mantener abiertas esas fracturas para permitir que el petróleo y el gas puedan desplazarse hacia el pozo.
Por eso, cuando se habla del crecimiento de Vaca Muerta, no solamente hay que hablar de torres de perforación, petróleo, oleoductos y trabajadores.
También hay que hablar de arena.
Y allí aparece nuevamente Diamante.
La magnitud de la actividad petrolera permite entender por qué existe semejante movimiento de arena.
De acuerdo con los datos citados en el informe sobre Vaca Muerta, un solo pozo puede requerir alrededor de 12.000 toneladas de arena.
Si se toma como referencia un camión con una capacidad de aproximadamente 30 toneladas, estamos hablando de unos 400 viajes cargados para abastecer un solo pozo.
Y no termina ahí.
Cada camión que llega con su carga también tiene que regresar, por lo que el movimiento logístico se multiplica.
Cuando se trasladan estos números al conjunto de Vaca Muerta, la dimensión es enorme.
Actualmente se perforan alrededor de 500 pozos por año en la provincia de Neuquén.
Eso significa que la demanda de arena genera aproximadamente 400.000 viajes de camiones anuales, según las estimaciones citadas.
En promedio, representa más de 1.000 viajes diarios vinculados exclusivamente con el traslado de arena.
En nuestra ciudad, ese movimiento tiene una expresión concreta.
Desde la costa de Diamante salen diariamente decenas de camiones cargados con arena del río Paraná.
Los vecinos que circulan por la zona pueden observar parte de este movimiento: camiones que ingresan, cargan y luego emprenden nuevamente viaje por las rutas.
La actividad genera además una cadena de trabajo que no se limita a quienes extraen la arena.
Hay transporte, mantenimiento de vehículos, combustible, maquinaria, personal, logística, carga y descarga y distintos servicios asociados.
Es decir que el río Paraná no solamente forma parte del paisaje de Diamante: también es una fuente de recursos que alimenta diferentes actividades económicas.
Y una parte de esa producción puede terminar vinculada con una industria que se desarrolla a cientos de kilómetros.
El recorrido que realiza la arena permite dimensionar la distancia entre el lugar donde se obtiene el recurso y el destino donde se utiliza.
Desde la costa del Paraná, la carga debe recorrer largas distancias por las rutas argentinas hasta llegar a los centros de consumo y, en el caso de la actividad petrolera, a los yacimientos de Neuquén.
Es un viaje que puede superar ampliamente los 1.000 kilómetros.
Por eso, el transporte se convirtió en uno de los principales desafíos para el crecimiento de Vaca Muerta.
A medida que aumenta la cantidad de pozos, también aumenta la cantidad de arena necesaria y, por lo tanto, la cantidad de camiones que deben circular.
El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, explicó que el abastecimiento de arena es uno de los principales puntos que deben resolverse si la provincia pretende seguir aumentando el ritmo de perforación.
“Lo de la arena es lineal, no se puede optimizar”, sostuvo.
La explicación es sencilla: cada nuevo pozo requiere una determinada cantidad de arena y esa demanda crece prácticamente en proporción a la cantidad de perforaciones.
Si Neuquén pasa de 500 a 1.000 pozos anuales, la necesidad de arena también aumentará considerablemente.
Eso significa más extracción, más carga y, fundamentalmente, más transporte.
Los números son contundentes.
Con unos 400.000 viajes anuales vinculados al abastecimiento de arena para 500 pozos, el movimiento supera los 1.000 viajes diarios.
Como durante la noche la circulación de este tipo de transporte se reduce, una gran parte de ese movimiento se concentra durante las horas del día.
El resultado es un flujo permanente de camiones en las rutas.
Y si la cantidad de pozos se duplica, también crecerá la cantidad de viajes.
Por eso ya se analiza la posibilidad de utilizar otras alternativas para transportar la arena y reducir la presión sobre las rutas.
Una de las alternativas que se analiza es utilizar el transporte ferroviario para llevar parte de la arena hacia Neuquén.
El proyecto contempla la posibilidad de utilizar barcazas desde Entre Ríos y posteriormente trasladar la carga por ferrocarril desde Bahía Blanca hacia la cuenca neuquina.
La obra tendría un costo estimado de alrededor de US$800 millones.
El objetivo sería reducir los costos y evitar que el crecimiento de Vaca Muerta termine generando un cuello de botella en las rutas.
Mientras esas alternativas se discuten, los camiones continúan siendo protagonistas.
Y cada uno de esos camiones representa una parte de una cadena que puede comenzar en el río Paraná.
Todo este movimiento logístico tiene una explicación: la producción petrolera argentina está creciendo.
Durante agosto, el país produjo alrededor de 950.000 barriles diarios de petróleo, un 14% más que un año atrás.
De ese total, aproximadamente 670.000 barriles diarios provinieron de Neuquén.
En otras palabras, cerca de siete de cada diez barriles de petróleo producidos en Argentina salen de esa provincia.
Las proyecciones del sector apuntan incluso a que Argentina podría alcanzar el millón de barriles diarios entre diciembre y enero, si las condiciones de producción y los precios internacionales acompañan.
Pero para alcanzar ese objetivo no alcanza con perforar.
Hay que transportar la arena, mover los equipos, llevar trabajadores, construir infraestructura y sacar el petróleo una vez que llega a la superficie.
El crecimiento de la producción también exige aumentar la capacidad para transportar el petróleo.
Actualmente, la cuenca puede evacuar alrededor de 700.000 barriles diarios.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS)incorporará unos 550.000 barriles diarios de capacidad en una primera etapa y podría llegar a 700.000 barriles diarios cuando funcione a plena capacidad.
De esta manera, la capacidad total de evacuación de la cuenca podría alcanzar aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios desde mediados de 2028.
La infraestructura será clave para que el crecimiento de la producción pueda convertirse en mayores exportaciones.
El crecimiento de Vaca Muerta no solamente se refleja en los pozos.
La provincia de Neuquén recibe trabajadores, empresas, inversiones y nuevos emprendimientos comerciales.
Según los datos citados en el informe, durante el año pasado alrededor de 22.000 personas cambiaron su domicilio a Neuquén, mientras que para este año se esperan unas 30.000.
La cifra no incluye a quienes trabajan bajo sistemas de turnos y regresan periódicamente a sus lugares de origen, ni a quienes se trasladan sin modificar formalmente su domicilio.
El crecimiento de la actividad también impacta sobre los precios y el consumo.
Nuevas cadenas gastronómicas y comerciales desembarcaron en la capital neuquina y el costo de vida refleja parte de ese movimiento económico.
Cuando se habla de Vaca Muerta, la mirada suele concentrarse en Neuquén.
Sin embargo, la cadena productiva es mucho más grande.
Empieza en distintos puntos del país y uno de esos lugares está en nuestra región.
En Diamante, el río Paraná es el punto de partida de una actividad que diariamente moviliza decenas de camiones cargados con arena.
Esos camiones salen de la costa diamantina y recorren largas distancias.
Parte de esa arena puede terminar formando parte del proceso que permite extraer petróleo y gas de las profundidades de Vaca Muerta.
Así, un recurso que se encuentra frente a nuestra ciudad termina vinculado con una de las industrias estratégicas de la Argentina.
Para Diamante, el dato tiene una dimensión particular.
El río Paraná no solamente representa turismo, pesca, paisaje y una identidad histórica para la ciudad.
También es una fuente de recursos y una vía desde donde se desarrolla una actividad económica que genera movimiento todos los días.
La extracción de arena genera trabajo y demanda transporte, maquinaria y servicios, pero además conecta a Diamante con mercados ubicados a cientos o miles de kilómetros.
La imagen de los camiones saliendo de la costa puede parecer parte de la rutina.
Pero detrás de cada uno existe una cadena que puede terminar en un pozo petrolero neuquino.
Del río Paraná a los pozos de Neuquén. De Diamante a Vaca Muerta.
La distancia geográfica es enorme, pero la cadena productiva los conecta.
Mientras Neuquén busca perforar cada vez más pozos y aumentar la producción de petróleo, en Diamante continúa diariamente el movimiento de arena extraída del Paraná.
La expansión de Vaca Muerta abre así una nueva dimensión para entender la importancia de los recursos naturales y de la logística argentina.
Y en ese mapa, Diamante no está al margen: está en uno de los puntos donde comienza parte de la cadena que abastece a la industria.
Cada camión que sale cargado desde la costa diamantina representa una pequeña parte de un negocio mucho más grande que atraviesa el país y que tiene como uno de sus principales destinos al corazón energético de la Argentina.
informacion de La NACION Y BCN NOTICIAS