Este miércoles 9 de septiembre, la comunidad educativa de la Escuela Adventista Crespo Campo, ubicada en la zona rural de Isletas, departamento Diamante, celebra los 120 años de la fundación de la institución.
En el marco de esta fecha especial, el pasado sábado se realizó un festejo en las instalaciones del establecimiento, donde participaron la directora y docente a cargo, Gladis Maak, la maestra Mónica Richter de Zapata, alumnos y familias. Durante la jornada también se entregaron recordatorios y reconocimientos.
Los 120 años representan una extensa trayectoria vinculada al compromiso con la educación, la formación en valores y la enseñanza basada en la fe cristiana. Durante estas doce décadas, generaciones de estudiantes, docentes y familias dejaron su huella en la institución, que acompañó a niños y jóvenes en su crecimiento académico, personal y espiritual.
Los orígenes de la institución
Los comienzos de la escuela se remontan a fines del siglo XIX, cuando inmigrantes de ascendencia alemana provenientes de la zona del Volga, en Rusia, se asentaron en las colinas entrerrianas para dedicarse a la producción agrícola.
Estas familias, muchas de ellas numerosas, buscaban brindar educación a sus hijos en lengua alemana. En ese contexto, María de Westphal, esposa del primer pastor adventista Francisco Westphal, comenzó a enseñar a niños en la casa de Reinhardt Hetze, uno de los primeros adventistas bautizados, en Campo Racedo, cerca del Salto Ander Egg. Esta modalidad fue conocida como Escuela-hogar.
Tiempo después, el pastor Westphal convocó a la primera maestra, Hanna Saller, una joven viuda que llegó desde Buenos Aires junto a sus tres hijos. Saller enseñó entre 1896 y 1898 en Campo Racedo y posteriormente en Aldea Jacobi.
A finales del siglo XIX y principios del XX, las actividades escolares y los cultos del sábado se desarrollaban en el mismo edificio. Luego de un período de dos años sin actividad escolar, las clases se retomaron en 1906 en el templo que actualmente funciona como museo.
De acuerdo con las costumbres de las familias conocidas como ruso-alemanas, provenientes del hemisferio norte, se estableció el 9 de septiembre de 1906 como fecha de inicio de la Escuela Adventista Crespo Campo.
Ese año, Ana Roscher, hija de uno de los primeros conversos bautizados, asumió como maestra.
Una misión que continúa
Desde la institución destacan que el paso de los años no modificó el propósito central con el que nació la escuela: educar acompañando la formación académica con valores y principios cristianos.
“Así como comenzó a finales del siglo XIX la educación en estas tierras usando la Biblia para aprender a leer, escribir y reflexionar sobre ella, seguimos usando la Palabra de Dios para educar a los niños del siglo XXI como guía, apoyo de los libros de textos usados en las aulas”, señalaron desde la entidad.
En este 120º aniversario, la comunidad educativa celebra el camino recorrido y mira hacia el futuro con el desafío de continuar formando nuevas generaciones.
“Educamos para Redimir. Educamos para la Eternidad. Deseamos que la luz siga brillando hasta que Cristo regrese a buscarnos”, expresaron desde la institución.
Con información de El Observador