Según le confirmaron esta mañana fuentes oficiales a Infobae, el Gobierno decidió postergar el aumento del Impuesto a los Combustibles líquidos (ICL) e impuesto al CO₂ previsto para abril.
La nueva suspensión se da el contexto de la tensión energética global, por la guerra en Medio Oriente, que impacta en los surtidores del país con subas de alrededor de 15% en un mes. “No vamos a aumentar el impuesto a los combustibles en abril. Por la suba del precio internacional del barril y para mitigar impacto en surtidor. Es una medida más para proteger al consumidor”, destacaron desde fuentes oficiales.
La normativa vigente establece que el ICL y el impuesto al CO₂ deben actualizarse de manera trimestral en función de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional. Sin embargo, ese mecanismo automático volvió a ser suspendido en múltiples oportunidades, algo recurrente en los últimos años. En su lugar, el Poder Ejecutivo optó por autorizar aumentos parciales y postergar el resto del ajuste para meses posteriores, una práctica que se repitió a lo largo de todo el año.
Esas postergaciones, que también se dieron a lo largo de 2025, implicó una resignación de ingresos fiscales por un total estimado de USD 2.326 millones, según un informe de la consultora Economía y Energía (EyE).
El Impuesto a los Combustibles Líquidos equivalente al 15,83% del valor final del litro, mientras que Impuesto a las Emisiones de CO₂ implica un 0,97% del total.
El precio final de la nafta súper incluye impuestos nacionales, provinciales y municipales que superan un tercio del valor pagado en surtidor. En términos de recaudación, el ICL se debe distribuir de esta manera 10,40% al Tesoro Nacional; 15,07% al Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI); 10,40% a las Provincias; 28,69% al Sistema Único de Seguridad Social; 4,31% al Fideicomiso de Infraestructura Hídrica; 28,58% al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte; 2,55% a la Compensación Transporte Público. Algunos de estos fondos y fideicomisos ya fueron eliminados por el Gobierno.
Esta mañana, la secretaría de Energía dictó otra una medida técnica sobre las naftas para frenar la suba de los precios. Se modificó una normativa para que las empresas incorporen en forma voluntaria hasta 15% de bioetanol en las naftas. “La medida apunta a dar mayor flexibilidad a la industria y a amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor”, señaló el organismo a través de un comunicado.
La Resolución 79/2026 de la secretaría de Energía actualizó la especificación técnica de calidad de las naftas. El cambio principal fue la elevación del límite máximo de oxígeno permitido hasta 5,6%. Según el comunicado oficial, la resolución no modificó el corte obligatorio de bioetanol ni impuso nuevas exigencias a las refinadoras. La intención fue adecuar la normativa vigente para que, si una empresa lo consideraba conveniente, pudiera incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en las naftas, siempre dentro de los parámetros de calidad establecidos por la regulación.
La decisión permitirá a las refinadoras definir la composición de sus combustibles. Si optaban por incorporar una proporción mayor de bioetanol, podían reducir la presencia del componente fósil refinado del petróleo en la mezcla final. El contenido de oxígeno en las naftas está directamente relacionado con el porcentaje de bioetanol incorporado, por lo que la actualización del parámetro resultó necesaria para habilitar mezclas superiores de bioetanol “sin afectar las especificaciones de calidad”.
La resolución aclaró que no introdujo cambios en el régimen aplicable al biodiesel, ya que la especificación técnica para el gasoil ya contemplaba “mezclas de hasta 20%”. De este modo, la medida se focalizó en el segmento de las naftas, que es el más afectado por las recientes subas de precios y por la volatilidad internacional del precio del petróleo.
El Gobierno nacional indicó que busca avanzar hacia un esquema de reglas claras, adecuaciones regulatorias puntuales y una mayor flexibilidad operativa, con el objetivo de favorecer un funcionamiento eficiente del mercado de combustibles y proteger a los usuarios. “La adecuación técnica responde a que el contenido de oxígeno de las naftas está directamente vinculado con el porcentaje de bioetanol incorporado”, explicó el comunicado.
El contexto en el que se inscribió esta decisión fue el de una fuerte aceleración en el precio de los combustibles. La nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires aumentó 15% en lo que va de marzo, en línea con la suba del precio internacional del petróleo y el impacto de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. Ese incremento se sumó a los ajustes periódicos que las petroleras aplicaron desde el inicio del año, en medio de la liberalización gradual de los precios.
En los últimos doce meses, los precios de la nafta en promedio se encarecieron hasta 63,6%, prácticamente el doble que la inflación general. Para las familias y empresas, el aumento de los combustibles impactó en los costos de movilidad y en la logística.
El mercado de combustibles en la Argentina está compuesto por un grupo de empresas líderes, entre las que se encuentra YPF, que poseen la mayor participación en el segmento de naftas y gasoil. En los últimos meses, tanto YPF como las otras refinadoras ajustaron los precios en surtidor para trasladar el encarecimiento del barril de crudo y los cambios impositivos. “La resolución tampoco introduce cambios en el régimen aplicable al biodiesel”, puntualizó la Secretaría de Energía.
La adecuación normativa fue parte de una serie de cambios orientados a dar previsibilidad al mercado. El gobierno insistió en que la medida puede contribuir a amortiguar futuras subas en el precio final que pagan los usuarios. El comunicado oficial sostuvo que la actualización de los parámetros de calidad permite responder en forma más eficiente a los movimientos del precio internacional del petróleo, sin resignar los estándares técnicos exigidos para el consumo interno.
Fuente: Infobae.